Luego de mis ya mencionados amores de la infancia, pasamos directamente a mi pubertad, donde el club del barrio tuvo toda la culpa de mis amores desamores. Empezando porque fueron los primeros contactos con las hormonas activadas, y porque me hice del grupo de los chicos de hockey sobre patines. Aunque nadie sabe si existe ese deporte, allá en San Juan es de lo mas TOP, y es casi o mas seguido que el futbol.
En ese grupo social me hice de un mejor amigo. Francisquito se llamaba también. Era un caramelito de frambuesa y por sobre todo (aparte de caracteristicas como caballero, buena gente, simpatico) estaba mas bueno que las vacaciones. Resulta q obvio empezé con mi "es mi amigo" y que paso? Obvio, la nena se hizo pis encima un día cuando la abrazó y bueno. Ahí empezó algo parecido a una rapsodia terrible con gaita incluída de algún pueblito perdido en medio de europa oriental, parecía lindo pero dolía. Dolía hasta en los huesos.
Pasaba que este chiquito, además de ex de mi mejor amiga, era tan perfecto,tan perfecto, que una imperfecta como yo no entraba en sus planes. Yo sos desastrosa, cero arreglada y torpe, siempre vivo haciendo chistes pelotudos y suelo ponerme muy pesada cuando estoy aburrida. Y él era el clásico pendejito que a los 14-15 quería esa novia perfecta para sacarla a pasear. Y yo lo sabía, lo conocía tanto que hasta me daba miedo q lo supiera.
Y lo supo finalmente un día de enero y ahí todo termino, bueno, o empezó. Un año después chapamos, y chapamos y chapamos. Se convirtió en un "No te doy bola, pero si estas con alguien te hincho las pelotas hasta q lo dejes y dps t abandono" mutuo terrible. Nunca, que yo me acuerde, me hizo sonreir. Siempre era cosa de borrachos, y no era elegante ni cariñoso ni nada. Se convirtió en lo más vacío, en lo mas raro, en lo más feo, pero no lo podía dejar.
Mientras, aparecieron toooodos los pelotudos que qien lea se imagine, LES JURO QUE HICE EL CASTING Y ME ELEGÍ LOS MÁS IMBÉCILES. Tuve grandes, chicos, morochos, rubios, boludos, ñoñitos, etc.Pero nada se comparaba a él, a lo que yo me acordaba (o imaginaba) que me hacía sentir. Y siempre volvía, cuando mejor yo estaba y ahí caíamos otra vez en la mismisima perdición. De más está decir que fue lo mas itinerante y lo mas largo que tuve en mi vida, pero nunca me llenó, siempre me sentí una taradita q no llenaba las expectativas de nadie.
Y después apareció Emi. Emi fue y será (aunque ahora no nos miremos siquiera) el novio que mas quise. Pobre, me duró poquísimo, pero fue lindo, me hizo sentir bien. Pero todo terminó, xq su maldita inseguridad con el otro chabón no nos dejaba disfrutar de nada. El siempre se comparaba, y así empecé yo a compararlo también. Y no dimos más. (N. de la R.: emi dos años después está de novio con una de mis mejores amigas, dios.)
Entonces volví a lo mismo, y otra vez a cagarme la cabeza. Y por evitarlo me ponía objetivos imposibles, el chico más cool o el más lindo o el más de novio o todos esos juntos, sólo porque el saber que nunca me iban a dar me daba una extraña forma de seguridad.
Y después, luego de sufrir al pedo, decidi convertirme en manuelita la tortuga, y ponerme un caparazón gigante para que nadie nadie me haga doler. Y es así como hasta el día de hoy me presento como la q no aguanta las relaciones, aunque esta mafalda x dentro se muere x ser susanita.